martes, 7 de julio de 2026

🌒 Homenaje a Cristina

Por un breve tiempo, la vida me llevó a convivir con Cristina y sus hijas, esas joyitas que brillaban con su propio fuego.

En su casa, entre risas, silencios y rutinas nuevas, conocí una forma distinta de calor humano: el de quien abre su puerta sin cálculo, el de quien comparte su mundo como quien ofrece pan recién hecho.

Cristina fue fogosa, capricorniana, intensa en su modo de estar y de querer.
Su energía no pedía permiso: se desplegaba como llama que ilumina y consume a la vez.
En ese tiempo, me convidó su vitalidad, su manera de hacer del día una escena viva, su impulso de sostener y desafiar.

Pero mi amor por Analía —esa raíz más profunda, más antigua— me llamó de regreso.
Y al volver, perdí a Cristina para siempre.
No como se pierde un objeto, sino como se pierde un instante que no puede repetirse.

Hoy, desde la distancia, le mando un abrazo simbólico, un gesto de gratitud por lo que me ofreció de su vida y de su fuego.
Porque cada encuentro deja una huella, y cada despedida marca el contorno de lo que somos.

Cristina, gracias por tu fogosidad, por tu casa, por tu tiempo compartido.
Tu presencia fue breve, pero su calor sigue encendido en la memoria.



 

🌒 Homenaje a Cristina

Por un breve tiempo, la vida me llevó a convivir con Cristina y sus hijas, esas joyitas que brillaban con su propio fuego. En su casa, entre...