Anoche escribí algo que no llegué a publicar.
Lo compartí en el grupo de escritores latinos donde me conocen como Dr. Leandro Alippi García, también llamado El escritor espontáneo.
Pero la alegría del partido —esa victoria que nos sacudió a todos— me hizo olvidarme por completo de subirlo a mi biografía.
Lo recupero ahora, ya con la algarabía bajada, para que quede registrado en este espacio que también es parte de mi vida.
22:57 hs, Córdoba, Argentina.
La noche en que le ganamos a Inglaterra.
La euforia ya mermada, yo acostado en mi tatami, entregándome de a poco al sueño y esperando el mensaje de mi amiga de cábalas. Esa compañera silenciosa de cada partido: cada uno en su casa, solos, pero unidos por el chat.
Su ansiedad fue tan grande que le apretó el pecho.
Tuvo que dejar de mirar el partido y, como ya le pasó contra Egipto, se fue al gimnasio en el segundo tiempo. Ahí se repuso, y nuestras cábalas —esas pequeñas ceremonias privadas— volvieron a funcionar.
Yo sostuve la mía: escuchar mi intuición.
Vaticinar el resultado.
Y como en otros partidos de este mundial, acerté con una precisión que me sorprende incluso a mí.
Ahora queda el domingo.
La final.
Y un pacto: si ganamos, nos conoceremos en persona para celebrar.
Lo curioso es que no lo vivo como una posibilidad: lo intuyo.
Lo siento con la misma claridad con la que sentí el resultado de ayer.
Nos vamos a conocer.
Dr. Leandro Alippi García
El escritor espontáneo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comente Tranquilo, sin hacer ruido, por favor