Nadia, creo que ya entendí el germen de la idea que te mencioné esta mañana (idea o innovación).
No tiene que ver con pareja, ni con proyectos, ni con definir nada.
Es algo mucho más simple y más liviano.
Me di cuenta de que estoy en un momento donde no quiero estar en el mercado, ni en vidrieras, ni en modo búsqueda. Las apps me generan ansiedad y ruido, y prefiero salirme de ese lugar.
Y cuando me contaste que vos también te borraste de todo y que descubriste que podés vivir sola perfectamente, sentí que estábamos llegando al mismo punto por caminos distintos.
Lo que me apareció fue esto:
un espacio propio, sin mercado, sin presión y sin expectativas.
No es exclusividad, no es compromiso, no es un “algo”.
Es simplemente compartir sin ansiedad, sin tener que rendir cuentas y sin tener que definir nada.
Y para mí la libertad es clave:
si en algún momento cualquiera de los dos quiere volver a las apps, lo hace sin culpa y sin drama.
No hay contrato, no hay posesión, no hay deuda emocional.
Lo de Güemes en mayo lo vivo así también: un ritual social, un rato agradable, sin etiquetas.
Un espacio donde la relación respira sola.
Eso era el germen.
Nada más que eso: un modo adulto y tranquilo de estar en la vida.
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