jueves, 19 de febrero de 2026

El día que tomé mando sobre mi propio linaje

 


EL DÍA QUE TOMÉ MANDO SOBRE MI PROPIO LINaje

(versión biográfica del Orden Operativo N.º 17/2026)

Hay momentos en la vida en los que uno deja de “arreglar cosas” y empieza a restaurar lo que le pertenece por linaje.
El Ford Taunus —mi Vehículo‑Templo— es uno de esos bienes que no se tocan desde la urgencia, sino desde el mando adulto.

Por eso, en 2026 emití una Orden Operativa.
No militar en el sentido bélico, sino en el sentido mercedario:
orden, claridad, responsabilidad, ejecución.

La llamé TOMA TODO, porque así debía ser:
una restauración integral, sin parches, sin improvisación, sin atajos.
Un acto de mando sobre mi propia historia.

Designé a Daniel Moyano —mecánico de Altos de Clermont, hombre de oficio, venezolano de larga residencia— como Oficial Técnico a Cargo.
No por romanticismo, sino porque la restauración de un bien de linaje exige manos que sepan lo que hacen.

La misión era clara:

  • neutralizar la mecánica rota,

  • eliminar lo riesgoso,

  • revisar cada sistema crítico,

  • devolverle al Taunus su dignidad de vehículo‑templo,

  • y prepararlo para volver a los territorios que me formaron:
    las serranías, Villa María, la ruta que une mi historia con mi presente.

El procedimiento fue adulto:
diagnóstico, informe, presupuesto, aprobación, ejecución, parte de avance.
Nada de urgencias artificiales.
Nada de interferencias.
Nada de inflación simbólica.

Porque cuando uno restaura un bien de linaje, en realidad está restaurando una parte de sí mismo.

El Taunus no es un auto.
Es memoria.
Es raíz.
Es continuidad.
Es la máquina que acompaña mi peregrinación adulta.

Y esa Orden Operativa —la N.º 17/2026— quedó registrada como un capítulo de mi biografía:
el día en que tomé mando sobre mi propio territorio,
y devolví a su eje un símbolo que me acompaña desde siempre.

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