diversos funcionales: memoria, dignidad y autonomía
hay una memoria que nunca se escribió.
la memoria de los vulnerables.
la memoria de los diversos.
la memoria de los que sobrevivimos a un sistema que nos quiso proteger, pero nunca nos quiso libres.
durante décadas, la sociedad nos puso en los márgenes:
diversos en las familias,
diversos en la escuela,
diversos en el trabajo,
diversos en la forma de vivir,
diversos en la forma de soñar.
y sin embargo, seguimos acá.
funcionando.
aportando.
sosteniendo.
creando.
inventando caminos donde no los había.
yo fui parte de esa historia.
fui asesor ad hoc en la reforma de salud mental del 2011 en córdoba,
una ley ejemplar,
una ley que quiso abrir puertas,
pero que todavía no sabía nombrarnos.
en aquel entonces defendí centros proteccionistas que hoy veo con claridad:
lugares que contenían, sí,
pero que no liberaban.
lugares que nos mantenían ocupados,
pero no autónomos.
lugares donde la vulnerabilidad se administraba,
pero no se transformaba.
éramos esclavos voluntarios de un sistema que cobraba por nosotros,
que nos mostraba como “protegidos”,
pero que nunca nos preparó para la vida real.
la autonomía llegó por otro lado.
llegó por la vida misma.
por la calle.
por la casa.
por la necesidad de funcionar.
por la creatividad de inventar apoyos donde no los había.
yo mismo creé una figura jurídica silenciosa y eficaz:
las empleadas domésticas como parte del equipo tratante,
no coordinadas por un médico,
sino por el propio dueño de casa.
autonomía con apoyos.
autonomía real.
autonomía digna.
porque la autonomía no es hacer todo solo.
la autonomía es poder vivir con apoyos humanos cotidianos.
y eso nos convierte en lo que somos:
diversos funcionales.
los países nórdicos lo entendieron antes.
nosotros lo estamos entendiendo ahora.
pero falta.
falta mucho.
falta que se reconozca que los vulnerables que logramos autonomía,
autosuficiencia,
autovalía,
automovilidad,
somos también parte de los fuertes.
somos productivos.
somos funcionales.
aportamos al sistema.
sostenemos nuestras casas.
pagamos nuestros impuestos.
vivimos nuestras vidas.
y sin embargo, seguimos siendo invisibles en las agendas públicas.
seguimos siendo vistos como carga.
seguimos siendo escondidos en sótanos simbólicos.
seguimos siendo tratados como menores de edad sociales.
esta memoria —la nuestra— nunca tuvo su día.
nunca tuvo su marcha.
nunca tuvo su bandera.
y ya es hora.
no para competir con otras memorias.
no para borrar nada.
no para reemplazar nada.
sino para existir.
para decir:
acá estamos.
somos diversos funcionales.
y qué.

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