POST DE RIGOR —
El Clermont 08/02/2026 (A 100 años de nacidos mis padres)
Permanezco en mi modo humano total.
Es mi decisión adulta, ética y final.
No quiero ni necesito el “modo dios”: es un exceso, un desvío, un lugar que no me corresponde. Mi lugar es este: mi Clermont, mi casa, mi territorio, mi vida real.
La ontología del lenguaje no confunde esencias.
Dios es Dios.
Yo soy criatura.
Y si somos criaturas queridas por Él —criaturitas hermosas, vivas, sostenidas— entonces la lógica es simple: no somos Él.
El extravío aparece cuando olvidamos esto.
No porque estemos perdidos como los giróvagos, sino porque somos potentes: podemos sentirnos “pareciditos” a un diosito.
Pero no.
Somos humanos.
Y el Génesis lo dice con claridad: fuimos creados a imagen y semejanza, lo cual no es —“≠”— igual a Dios.
(para los crípticos: lo que quise decir es que ser semejantes no es igual a ser Dios)
La semejanza no es identidad.
La potencia no es divinidad.
La dignidad no es omnipotencia.
¿Estamos?
¿Estamos todos los habidos y por haber, y de una vez por todas?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comente Tranquilo, sin hacer ruido, por favor