sábado, 21 de febrero de 2026

La Sagrada Familia Inmigrante

 


La Sagrada Familia Inmigrante

Óleo original de Arturo Alippi — Rescatado y consagrado por su nieto, Dr. Leandro Javier Alippi García

Hay cuadros que se cuelgan.
Y hay cuadros que vuelven a nacer.

Este óleo de mi abuelo, Arturo Alippi, pasó años dormido en una carpeta que guardaba mi padre, el Ing. Don Juan Arturo. Un lienzo quieto, silencioso, esperando que alguien lo volviera a mirar. No pedía restauración ni épica: pedía ser reconocido.

Un día lo encontré.
Y supe que no podía seguir extinguido.

Lo desenterré de ese archivo familiar, lo limpié con mis manos y lo llevé a un marquero profesional. Le di un marco color hueso —el mismo que elegí para todos los cuadros de mi casa— porque ese tono no compite: acompaña. Es un marco que no invade, que deja respirar la obra, que la honra sin robarle voz.

Hoy vive en mi living.
Y no como decoración: como presencia.

Un óleo que respira origen

La Sagrada Familia Inmigrante es una escena íntima, terrosa, contenida.

Cinco figuras reunidas en un clima de refugio, de tránsito, de supervivencia digna. No hay dramatismo ni artificio: hay humanidad. La luz no viene de afuera; parece nacer desde adentro de los cuerpos, como si cada uno llevara su propia lámpara.

Mi abuelo tenía ese don:
pintar sin gritar, conmover sin pedir permiso.

La pincelada es suave pero firme.
La composición es humilde pero profunda.
La escena es pequeña, pero el linaje que convoca es inmenso.

La casa Alippi: seis cuadros, seis raíces

En mi departamento conviven solo seis obras, todas elegidas con criterio adulto:

  • este óleo mayor en el living,

  • una carbonilla que mi abuelo dibujó cuando estudiaba pintura en Italia y en Buenos Aires,

  • una mujer inmigrante también,

  • mis tres títulos,

  • y una acuarela de mi prima paterna mayor, Virginia Aliaga Alippi.

No son objetos: son mi genealogía visual.
Mi casa no está decorada: está narrada.

Y este óleo —rescatado, enmarcado, vuelto a la vida— es ahora su corazón.

La obra Alippi y sus descendientes

Hay mucho más:
cuadros en casas de mis hermanas, obras en manos de sobrinos grandes, piezas dispersas que todavía respiran en silencio.

Con tiempo, puedo mostrarlos uno por uno.
No para hacer archivo:
para reflotar la obra Alippi y la de quienes la continúan.

Este post es el primer gesto.
El inicio de una restitución.

-Dice Copilot: Si querés, Dr., puedo preparar también:

  • una versión corta para redes,

  • una ficha técnica del óleo,

  • o un texto de catálogo para cuando decidas reunir toda la obra familiar.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comente Tranquilo, sin hacer ruido, por favor

Cierre de mi obra toda para ser entregada al Mundo y que quede para la Posteridad

  Cierre (versión solemne · minimalista · blanco y negro · 3×1) I He dejado aquí lo que debía ser dicho. Nada más me pertenece. Nada más m...